Share

La subsecuente diseminación y contagio por este virus llego como sabemos a magnitudes inimaginables tanto por el número de casos en determinadas poblaciones como por la dispersión global. llevándolo a ser lo que se denomina una Pandemia Global.

Desde fines del 2019 apareció en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei China lo que hoy conocemos como Covid-19. Inicialmente ignorado más allá de lo que pareciera un incidente más de los tantos que hemos visto surgir en China y alrededor del mundo por enfermedades virales.

El mayor problema que hemos vivido con esta pandemia es la DESINFORMACION y el PANICO. La desinformación está dada por dos factores, primero la falta de acerbo científico en relación con esta mutación del Coronavirus. Simplemente dicho, tomo a todo el mundo por sorpresa … o al menos eso parece. Segundo, vivimos en una era donde prácticamente todo el mundo tiene a su alcance medios de difusión masiva, en donde puede actuar como consumidor o productor de información. Algunas personas incluso con buenas intenciones diseminan noticias sin verificación de fuentes o veracidad de estas. Este tipo de desinformación es particularmente dañina.

El ser humano por naturaleza busca pertenecer. Es un instinto biológico, primitivo el cual se consolida con las agrupaciones tribales. El pertenecer a algún grupo nos da una sensación muy gratificante de seguridad. Esto a su vez nos lleva a aceptar lo que el grupo acepta, aunque este equivocado; ya que subconscientemente deseamos seguir siendo aceptados. Vemos esta situación seriamente agravada por el hecho de que las personas nos hemos ido distanciando unos de otros, particularmente en el contacto en vivo, algo que va en contra de nuestra fibra humana primordial y que ha generado un vacío emocional perjudicial. Nuestras interacciones se han desplazado a medios sociales y al ciberespacio de forma consistente y cada vez mas alarmante. Por ello, es que ahora nos sentimos más desamparados y distantes los unos de los otros, a pesar de estar “más conectados” que nunca en la historia. La fragilidad emocional que de esto deriva nos pone en una situación alarmante de vulnerabilidad emocional.

Esta crisis global de salud ha tenido repercusiones que van mucho más allá del estado de enfermedad, e incluso fatalidad que puede causar el Covid-19. Ha tenido ya como es sabido repercusiones importantes en la economía global, comunitaria y familiar. Tampoco es difícil entender que no hemos tocado fondo en este tema, lo cual genera más incertidumbre y temor.

Pero hay un rubro que se ha descuidado enormemente, mismo que traerá repercusiones importantes al estado de saludo de las personas en todas partes del mundo, no solo física sino la salud mental también.

Si pudiéramos llamar a la ANSIEDAD y DEPRESION pandemias por el número de casos en una comunidad y la presentación global repentina; estaríamos entrando ya en un PANDEMIA DE ENFERMEDAD MENTAL.

La situación que vivimos actualmente como consecuencia de esta pandemia por Covid-19, esta causando repercusiones importantes en el estado de salud mental de individuos, sin excluir a nadie por edad, genero, etnia o posición social. Estas están relacionadas al pánico que se disemina, frecuentemente sin intención, por los distintos medios de comunicación incluyendo redes sociales; o por lo que llamo La Sobresaturación Mediática. Se esta tornando un cuadro clínico de salud mental que combina varios puntos. Primero, lo mantiene a uno en un estado de alerta exaltado que no es nada normal. En este, se elevan sustancias debido al estrés, como son el cortisol, causando efectos nocivos en nuestra fisiología. Adicionalmente nos va generando una necesidad patológica de permanecer conectados a estas fuentes, por temor a no enterarnos, de lo que sea que percibimos como necesario, o de vital importancia; lo cual muy frecuentemente carece de fundamento. Esto a su vez va degenerando en dos fenómenos altamente tóxicos para nuestro bienestar y salud. Un estado crónico de pánico y también vamos desarrollando conductas obsesivas, y compulsiones que no nos dejan descansar y desconectar nuestra mente para que esta se repare y reponga.

Durante esta crisis, se están también recrudeciendo los problemas interpersonales, surgiendo algunos donde no los había.

El impacto económico que muy probablemente azotara a un buen porcentaje de la población mundial y que afectara de alguna manera a todo mundo, causara que toda esta problemática se agrave de forma importante.

Todo este cuadro, dará lugar a un aumento en los suicidios, en el deterioro de aquellas personas que padecen enfermedades mentales y en la aparición de nuevos casos. Muy probablemente veremos aumento en el crimen, la agresividad y la violencia física y verbal.

Es altamente probable que vengan cambios importantes en los paradigmas establecidos, que si bien a la larga es probable que resulten ser algo positivo; de primera instancia agravaran de forma importante los padecimientos mentales. Llevaran a un aumento en la taza de desempleo y en general a un deterioro familiar y social.

Sin duda habrá que establecer protocolos para atender estos problemas. Pero debemos de actuar de manera proactiva, para reducir sus efectos negativos cuanto antes, así como minimizar los efectos a largo plazo.

Algunos puntos que considerar para lograr estos efectos benéficos y preservar salud física y mental son:

Comer sano y en moderación, evitar excesos de alcohol, evitar exceso de carbohidratos, comer abundantes frutas y verduras y tomar abundantes líquidos para efectos del Covid-19 los líquidos calientes son buenos para prevenir que el virus se aloje en la mucosa de la boca y garganta, también tendrán el efecto de arrastrar el virus hacia el estómago, donde será destruido. Es muy importante tener un descanso reparador de al menos ocho horas al día, pero no menos de siete horas.